Los abuelos aportan cariño y experiencia a los nietos y, muchas veces, constituyen uno de los pilares básicos de la familia. Hoy en día, es raro que los hijos no recurran en algún momento a sus padres para que cuiden y atiendan a sus nietos. Y, quizás por ello, el papel de los abuelos en la familia esté cambiando a marchas forzadas.

Abuelos con nietos

Los abuelos son uno de los pilares básicos de la familia

Uno de los problemas que más alteran la relación entre los abuelos y los padres de sus nietos es la aplicación de los límites. En muchos casos, es muy difícil que ambas partes lleguen a un consenso. Por un lado, están los abuelos que, desde su experiencia, no están de acuerdo con las ideas de los más jóvenes; y del otro están los padres que no aceptan las intromisiones de los abuelos en la educación de su hijo.

Antes, en las familias, los abuelos, hijos y nietos vivían juntos, y los abuelos intervenían bastante en la educación de los nietos. Hoy, mucha cosas han cambiado. De igual forma que la estructura familiar ha evolucionado, los abuelos también lo han hecho. Gran parte de las abuelas de hoy no son como las de antes. Suelen tener una vida más activa y mantienen una vida social, ya estén o no jubiladas y, poco a poco, hacen respetar más su tiempo y sus necesidades.

En todo caso, tener algún abuelo cerca de su nieto es alentador en todos los sentidos. Aunque no todo es perfecto, los abuelos pueden desempeñar muchos papeles:

- Contribuir con su experiencia en momentos de crisis familiar, tanto en el sentido psicológico, como en el económico, si se puede y es necesario.

- Cuidar de los niños cuando los padres no pueden hacerlo. Eso es beneficioso para los niños y para los abuelos porque se sienten más útiles, más considerados y más valorados.

- Contribuir en el equilibrio de tiempo en el hogar de sus hijos, recogiendo a los niños en el colegio, o quedándose con ellos alguna noche para que los padres puedan salir libremente.

Abuelo coge las manos a su nitro

Los abuelos transmiten valores en la familia

- Transmitir valores familiares y mantener el vínculo entre las generaciones. Las historias de familia les encantan a los niños, y contribuyen en su desarrollo psicológico.

- Ayudar en la educación, interfiriendo en la comunicación entre padres e hijos. Intentando apaciguar a los dos lados.

- Aprender con sus nietos, acercándose más a las nuevas generaciones. Aprender a usar el ordenador, la tecnología, por ejemplo.

Pero, volviendo al eje de nuestro post, es conveniente que haya una distinción clara entre los papeles de los padres y de los abuelos con relación a los niños. Es natural que, en ausencia de los padres, los abuelos concedan algunos caprichos a los nietos y que adopten distintas reglas. Pero, el papel de los abuelos ha de ser discreto y nunca impuesto. Ellos son abuelos y no niñeros ni tampoco padres.

Como casi todo en esta vida, en el equilibrio y la unión de fuerzas está el éxito. Y para que la relación entre padres y abuelos sea perfecta y cada uno pueda desempeñar su labor con el niño, debe existir un respeto mutuo y la aceptación de los criterios y teorías del otro. De esta manera, el niño vivirá feliz en un ambiente sin tensiones.

¿Qué pensáis? Esperamos vuestros comentarios. Seguro que también confiáis mucho en los abuelos.

 

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